Alice. Elige tu destino…
Alice está atrapada en su circunstancia y no se salva hasta que no salva su circunstancia. Su grado de inhibición casi absoluta le viene dado básicamente por su carácter sensible a la voluntad de los demás y por su formación religiosa de colegio de monjas. La educación católica le ha dejado un estigma de culpabilidad que le ha ido paralizando progresivamente hasta no tomar parte activa en su propia realidad. Se ha conformado con obedecer a unos parámetros moralmente correctos que su educación y su exigente carácter le han ido confiriendo. Está más cercana a la latencia que a la vida misma y cualquier imprevisto es un detonador que puede alterar su realidad. La venda que ella misma se ha colocado no le deja ver y participar del mundo, afortunadamente tras un largo proceso no exento de peripecias consigue quitársela, con la ayuda inestimable de un chino especial.
El fluir de los acontecimientos puede más que su obstinada voluntad de resistirse al cambio. La hipnosis, las hierbas curativas o de efectos insospechados, las aparentes amistades o su familia son sólo accesorios que le ayudan a caminar hacia delante en la búsqueda de sà misma, porque en realidad está determinada a paliar su desazón personal. El primer y más importante detonante es la ilusión por otro hombre que no es su marido y que ni siquiera conoce, aunque lo que en realidad no conoce es la relación que tiene con su marido. Se ha casado y le quiere pero el cÃrculo en que se mueven no le convence, sus bienes no le llenan y se oponen a su sentimiento de ayuda al prójimo que le persigue desde niña. Además idealiza a su marido creyendo que es tan bueno como ella, aunque intuye que no la tiene en mucha estima porque no cree que sea capaz de dedicarse a escribir, o a algo ajeno a las compras o a los niños. A pesar de todo ello nunca le serÃa infiel. Esa posibilidad la tortura psicológicamente porque va en contra de sus incólumes principios. Todo es en parte fruto de la incomunicación con su pareja, que es absoluta, a pesar de que haya diálogo formal e incluso cordial. También puede ser consecuencia de no tener proyectos de ningún tipo en común.
Al final la realidad cae por su propio peso y se le presenta como una pintoresca estampa. Su marido hace tiempo que le es infiel, su nuevo amante no es adecuado para ella y para colmo ama a otra mujer. Además descubre que puede prescindir perfectamente de tanto lujo, cosa que a su marido le duele porque es lo único que les une, es dependecia y ganas de dominación por parte de él.
Al pedir el divorcio salva su anodina realidad y empieza a vivir a su modo, descubriendo sus habilidades para la escritura y para la vida en general, dándoles a sus hijos la educación y los principios que para ella son fundamentales.
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