Cassandra’s dream. Cuando se impone el destino…
Un desenlace demasiado rápido para una trama en la que aumenta la tensión psicológica creando un importante suspense, como ocurría en “Match Point”. La desesperación de los personajes les conduce a situaciones macabras que son difíciles de resolver. Antes de que se produzcan es muy complicado llevarlas a cabo y posteriormente puede ser imposible deshacerse de la mala conciencia de haberlas provocado. El mayor enemigo de un asesino es su propia ética.
Dos hermanos con vidas humildes se crean graves problemas económicos por huir de su concreto destino. Sólo un tío rico puede sacarles del apuro, todo parece ir bien hasta que el tío les pide un favor que traspasa los límites. El mayor de los hermanos se compromete a satisfacer a su tío, pero el pequeño es más lúcido y a la vez, quizá por ello, más débil y vulnerable. Su prometedor futuro está condicionado por la traición a su propia conciencia en el caso del pequeño y por asumir cierta comodidad moral en el caso del mayor.
El director acompaña la tensión psicológica con ciertos recursos propios del Romanticismo, la petición del tío se hace bajo un árbol donde descarga una fuerte lluvia. El subconsciente tiene -como siempre- un importante papel, justo antes de que los hermanos cometan el crimen el padre se despierta nostálgico por la mañana comentando a su mujer que ha soñado que sus hijos eran todavía pequeños. Incluso antes de que llegue el día fatal les interroga varias veces porque inconscientemente ha intuido que las cosas no van nada bien.
Una vez más Woody Allen vuelve a incorporar en esta película el teatro dentro del teatro en este caso la novia del mayor es una actriz que está en sus comienzos. Cuando van a ver unas de sus obras aparecen simples escenas del día a día que les van resultando muy molestas porque la mala conciencia es un inoportuno caleidoscopio donde se reflejan con insistencia los malos actos.
En el momento en que acorralan a la víctima la cámara enfoca muy lentamente un largo seto que viene a simbolizar la línea moral que han cruzado para siempre. Uno de los hermanos asume fácilmente que ha cruzado los límites y que no hay vuelta atrás, pero el otro no consigue aceptarlo, se arrepiente y se rebela ante su mala conducta que decide enmendar. Ante su hermano mayor es un peligroso rebelde que puede traerle problemas, de hecho el hermano pequeño progresivamente adopta un estilo que remeda a James Dean en “Rebelde sin causa”, los coches son su medio de vida, bebe cada vez más y el tupé se va pronunciando poco a poco, realmente Colin Farrell se da un aire a James Dean aunque no esté tan delgado.
Cassandra’s dream, el barco en el que han navegado sus ilusiones de juventud es ahora un barco de huida hacia ninguna parte. El padre se da cuenta de que no puede ayudar a sus hijos y ante su frustración y el asfixiante devenir de los acontecimientos afirma que “la vida tiene vida propia” y por lo que parece en igual medida la muerte también…


Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos