Cómo casarse con un millonario. Cuando el amor no lo es todo…
Ingenua comedia con buenos momentos que muestra una vez más los clichés sociales de una época, más vigentes hoy en dÃa de lo que quisiéramos.![]()
Lauren Bacall, una ácida y ocurrente divorciada -desengañada por su pésima elección- decide formar con sus amigas la “sociedad pro matrimonio de interés”. Para ello alquila un lujoso apartamento en Manhattan que se sustenta con el empeño continuo de los muebles. Firme en sus decisiones, es la impulsora de una idea práctica del matrimonio que intenta inculcar a sus compañeras, una Marilyn Monroe que hace de una ingenua que no lo es tanto y una Betty Grable que de manera chirriante encarna la parte más débil y ñoña de lo femenino, aunque, no obstante, le sacará partido al asunto.  Cada una se enfrenta a un estereotipo de hombre diferente, el viudo rico y solitario, que sabe a ciencia cierta las intenciones de la joven despechada, el soltero amable que quiere compartir su fortuna, y el casado, amigo de aventuras que no llevan a ningún lado…
Paralelamente se van desarrollando de manera natural las relaciones reales, no oficiales, que van desvirtuando los objetivos de la “sociedad”. Bacall es perseguida por un joven un poco descarado que es una amenaza para sus planes, ella creerá que es un tipo sencillo, sin beneficios, ni posición social, por lo que no es digno de su consideración. Marilyn cogerá el avión equivocado -fiel a la imagen de mujer atolondrada- lo que le facilitará las cosas para encontrar a una pareja que le haga sentirse bien. Betty, huyendo de las intenciones del señor casado, se cruza con un joven que le divierte y le ameniza su aburrida vida.

El dÃa de la boda de Bacall con el viudo, fiel a su sentido práctico y racional, aparecen sus amigas en el último momento con sus felices parejas, no oficiales. Ella se siente traicionada, aunque en un acto de dignidad no se lo reproche y les felicite. Sin embargo en el momento crucial se viene abajo, poniendo de manifiesto su verdadero fondo. El novio, también muy digno, le hará reconocer con mucho cariño la realidad, animándola a darle una oportunidad al joven desesperado por salir con ella. El pobre viudo hace frente a los hechos con toda naturalidad afirmando que “los desengaños son normales en la vida, son los privilegios de la edad”.
Acaban las tres parejas juntas en una cafeterÃa, sin saber en principio que una de ellas ha superado con creces  todas las expectativas…
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A mi me encanta esta pelÃcula, y sà tienes razón persisten claro los cliches y los estereotipos, y nuetra sociedad se ha tornado aún más frivola. Ante todo espero que como en la fantasÃa de la pelÃcula en la vida real, prevalezcan los verdaderos valores, las cosas que de verdad importan.