La rosa púrpura de El Cairo. La realidad o el amor…
Cecilia tiene una vida dura como camarera en una cafeterÃa bastante vulgar. Su timidez y ensoñación le impiden centrarse en un trabajo que no le llena, donde su hermana tiene que sacarle las castañas del fuego continuamente. Su única vÃa de escape es una pelÃcula que acaban de estrenar. Va a verla al cine cada semana, una y otra vez, volviendo emocionada a la cafeterÃa dando detalles que en anteriores ocasiones se le habÃan pasado por alto.
En una de las sesiones uno de los personajes, el explorador, se fija en ella y detiene la secuencia de la pelÃcula haciendo saber públicamente que se ha enamorado de su espectadora más fiel. Ella no da crédito, los otros personajes le dicen enfadados que siga con el guión, él alega que no puede, que está enamorado, como ocurre a veces en la vida real, si uno se enamora no puede seguir con el guión. Los espectadores se quejan porque han pagado varios dólares y tienen derecho a ver la pelÃcula, pero el amor es tan grande que el explorador atraviesa la pantalla para irse con ella a descubrir mundo.
Cecilia está encantada y decide hacerle de guÃa, es un explorador perdido. Poco a poco ella se da cuenta de que es un personaje limitado, no se acuerda de comer, no necesita trabajar, solamente necesita cariño. Pone empeño en aprender y pasan buenos ratos juntos, pero en la práctica es un amor imposible, paga con dinero de mentira y no se integra en la realidad. La escena del burdel es entrañable ya que no comprende nada, insistiendo en que no puede estar con ninguna mujer que no sea su amada.
En ese momento aparecen los productores de la pelÃcula y le dicen al actor que ejerce el personaje que haga el favor de instar a su personaje a volver a la pantalla o de otro modo irán a la quiebra. Entonces persigue al explorador, que es su propio personaje, y se presenta a Cecilia. Se emociona al conocer en persona a uno de sus actores favoritos, dejando un poco abandonado al tierno explorador.
En un momento dado los pretendientes se enzarzan en una pelea cuerpo a cuerpo. Se crea tensión y ella tiene que decidir. Con mucha pena y mayor sentido práctico elige al apuesto actor y el pobre explorador inexplorado tiene que volver a su pelÃcula. Destrozado vuelve a su realidad, al desengaño, a las reglas, a las pautas. Cecilia parece haber encontrado al hombre de su vida, que la rescatará de la cafeterÃa y de una vida matrimonial infame y le abrirá las puertas de Holywood.         Â
Llega el dÃa de marchar con su gran amor, por fin su vida ha dado un giro, sin embargo éste no aparece a la hora de recogerla. La realidad se ha impuesto también para ella, al fin y al cabo el actor ya consiguió sus objetivos. Finalmente Cecilia acaba comiendo palomitas viendo su pelÃcula favorita dÃa tras dÃa, vuelve de nuevo al habitual guión de su vida…


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