Sueños de seductor. Autenticidad o seducción…
Woody Allen tiene una seria obsesión por los triángulos amorosos, es una fijación que se repite en muchas de sus películas. En “Sueños de seductor” resuelve el conflicto triunfalmente, regalándonos una desternillante versión de “Casablanca”, mientras que en “Match Point” aporta soluciones terriblemente amargas. Está claro que este triángulo da mucho juego y aparece en la vida de las personas cuando menos se lo esperan… Salir del atolladero es una decisión personal e intransferible que te puede salvar la vida o arrastrar para siempre…
Me parece interesante su interpretación del anti-seductor. Es cierto que para conectar con el sexo opuesto puedes adoptar dos posturas, ser tú mismo con tus virtudes y defectos aún a riesgo de ser una ruina sentimental, o jugar el juego, mostrarte como no eres y manejar las relaciones, seduciendo y controlando la situación a cualquier precio personal y ajeno…
Parece importante establecer prioridades en la vida y estar por encima de las circunstancias, en el terreno amoroso pueden mostrarse de manera engañosa. El juego del amor es muchas veces el juego de los egoísmos y en contadas ocasiones suele ser una experiencia maravillosa. Lo que está claro es que al final hay que poner los pies en la tierra y sacrificarse para mantenerlo, porque la figura del triángulo es, de por sí, incapaz de rodar…
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