Volveré a ver “Volver”
Al terminar la pelÃcula quise que volviera a empezar para observarla de manera más cerebral, me habÃa quedado hipando en el sofá después de tantas emociones, deseando volver a ver “Volver”.
El colorido almodovoriano en contraste con el inodoro pueblo castellano es una combinación sin precedentes. El ritmo de la pelÃcula me parece que la hace, pese a la trama densa y excesiva como su director, verosÃmil y realista. A ello contribuye la frescura de los personajes, o de los actores interpretando sus personajes. Me cautivó Pe todo el tiempo acompañada por un reparto de mujeres que disfrutan de su papel y de una adolescente increÃblemente creÃble. Las expresiones castizas, los tiernos besuqueos, la decadencia del pueblo, encubren unos dramas personales insondables de no ser por una realidad que empieza a difuminarse en realidades paralelas, generalmente inverosÃmiles, y no por ello imposibles, que desenmarañan la dura vida psicológica de cada una. De manera paulatina el espectador se va sumergiendo, partiendo de una rutina y de un modo de vivir pobre en todos los sentidos, en la profundidad de esas vidas que se vuelven tortuosas para revelar su cara más humana, sufrida y atormentada. Se entremezclan las historias hasta coincidir en una desoladora situación, basada en el más detestable machismo, traumática y tabú.
Nos muestra que ante un hecho muy grave el ser humano puede actuar con la negación de la realidad cuando cree vislumbrarla. Estar tan cerca de la perversión en ocasiones no permite precisamente detectarla ya que las personas normales no perciben la mala intención del perverso. El estupor que causa el drama y la incomunicación que puede acarrear se deshacen lentamente a través de una recuperación tierna y serena de sus personajes, guiados de manera ciertamente magistral.
Solamente me parece que tiene un punto flaco, el hilo del argumento se me hace excesivo, redondo y perfecto, pero excesivo.
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